Sin lugar a dudas, éste ha sido una de las mejores noches de Reyes de mi vida, y eso que mis padres siempre se volcaban muchísimo en esta noche tan mágica, pero ahora la vivimos con mucha más intensidad desde que somos padres.
Nervios a flor de piel desde hacía ya varios días, portándose fenomenal, por eso de que los Reyes la veían. Luego, en la cabalgata, una sonrisa imborrable de oreja a oreja, cogiendo los caramelos que nos echaban los pajes reales para finalmente en casa preparar el tentempié tanto para los Reyes Magos como para sus camellos e irse pronto a la cama.
Al día siguiente la emoción se hizo máxima al llegar al salón y encontrarnos con los regalos... habían acertado de lleno, tanto, que para el año, y en agradecimiento a SSMM por el esfuerzo, la peque ha decidido ponerle cinco galletas a cada uno en vez de tres.
Sin más, os dejo con unas cuantas imágenes sacadas con el móvil de estos dos días tan especiales para la vida de los peques, pero también para nosotros.
Ojalá que la ilusión les dure siempre!



















